NUEVA YORK._ Jane Gilseman, la mujer más vieja en el estado de Nueva York, tiene 111 años de edad y figura también entre las 73 personas en el mundo que sobrepasan una centuria de vida. Nació el 8 de mayo de 1898.

Gilsenan, que vive en un convento de Staten Island, tiene una memoria admirable y recuerda que durante su vida ha visto pasar 19 presidentes en Estados Unidos. Descendiente de irlandeses, nació en la calle 98 y la avenida Amsterdam. Su padre fue empleado por décadas de la famosa tienda Macy´s y su madre cocinera en la casa de los propietarios del desaparecido periódico New York Tribune.

Su mamá, relata la anciana, cocinaba para el afamado escritor Mark Twain que publicaba en ese medio. Gilseman dice que siempre le ha gustado leer historias de misterio y suspenso de autores tan respetados como Agatha Cristie y Mary Higgins Clark. “No tengo ningún secreto de longevidad, porque no se lo deseo a nadie”, señala.

No olvida que uno de sus primeros trabajos fue como secretaria en el Banco de la Reserva Federal. Increíblemente, la anciana recuerda cosas de cuando tenía hasta 10 años de edad, como la de que aprendió a montar patineta durante las celebraciones de San Michael en la iglesia de su vecindario y que la mayor parte de su vida la pasó en un apartamento en El Bronx.

De igual modo relata que sus padres pagaban $16 dólares por el apartamento en la avenida Amsterdam. Se recuerda de la crisis económica durante la Gran Depresión y de hermanos que combatieron en la Segunda Guerra Mundial.

También que se retiró del trabajo cuando tenía 80 años de edad. Sólo 73 personas en el mundo pasan de los 110 años, según el Grupo de Investigación Gerontológica. Uno de ellos reside en el estado de Montana y la más vieja es la japonesa Kama Chinen con 114 años de existencia.

El doctor Stephen Coles, jefe del grupo investigador, dijo que las personas más ancianas del mundo, no tienen nada en común. “Son de diferentes y algunos eran bebedores empedernidos, otros nunca bebieron”.

Según el galeno, heredaron un conjunto de genes que les han permitido no ser afectados por enfermedades degenerativas. La hermana mayor de Gilsenan, vivió hasta los 102 años, una murió a los 98 y su madre falleció con 99. Sus genes, pudieron haber sido ayudados por algunos hábitos.

Su debilidad es la crema de cerezas y es adicta a las vitaminas A y D

Fuente: www.gurabolive.com

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