Javier Otazu
	   Puerto Príncipe, 16 ene (EFE).- La ayuda humanitaria comienza a
llegar a los hospitales haitianos tras días de colapso por el
devastador terremoto del martes, mientras el Gobierno planea
evacuaciones masivas en prevención de posibles epidemias.
	   
Así lo confirmó hoy a Efe el ministro del Interior, Antoine
Bien-Aimé, como una de las mejores soluciones ante la presencia en
la capital de unos 600.000 personas que se han quedado sin techo
tras el seísmo, que calcula que mató a unas 100.000 personas, la
mayoría de ellas, alrededor de 70.000, en Puerto Príncipe.

"En muchos casos vamos a tener que proceder al desplazamiento de
la población, y planeamos construir campamentos provisionales para
recibir a las víctimas" y evitar así las epidemias que se desatarán
en el momento en que comiencen las lluvias, dijo el ministro.
	   Muchos haitianos, hastiados por el abandono a su suerte,
protagonizaron hoy de nuevo saqueos a comercios y atracos a los
viandantes en pleno centro de la capital, ante la mirada impasible
de policías y miembros de la ONU.
	   Una réplica de 4,5 grados en la escala de Richter, según el
Instituto geológico de Estados Unidos, volvió a sacudir hoy la
nación caribeña y a sembrar el pánico en la capital.
	    El epicentro se registró a 25 kilómetros al oeste de Puerto
Príncipe, donde el temblor obligó a paralizar temporalmente las
tareas de rescate de víctimas del terremoto, que según la ONU ha
causado una "catástrofe histórica".
	   La Organización Internacional de Migraciones (OIM) ha entregado
una gran cantidad de carpas para los damnificados pero el Gobierno
aún no ha comenzado a distribuirlas "pues estudiamos si es mejor
darles las tiendas o desplazarlos masivamente", agregó el ministro
del Interior.
	   El titular de Sanidad haitiano, Alex Larsen, explicó que el
Gobierno está animando a todos los damnificados con familiares en el
interior del país que se trasladen a casas de sus parientes y
abandonen la ciudad.
	   "En el momento en que empecemos a derruir las casas que han sido
dañadas, la atmósfera será irrespirable, porque aparecerán nuevos
cadáveres", advirtió, y puntualizó que las operaciones de demolición
de esas casas dañadas ya han comenzado con equipos que utilizan
formol como desinfectante.
	   En cuanto al número de cadáveres encontrados, Larsen dijo que han
sido "algo más de 25.000", la mayor parte de los cuales ha ido a
parar a fosas comunes donde son cubiertos con cal viva y luego con
tierra.
	   Ante las críticas por una supuesta intención del Gobierno de
quemar los cadáveres como medio más seguro de evitar las epidemias,
Larsen no lo descartó: "Aún no hemos tomado la decisión", dijo.
	   Los dos ministros justificaron la tardanza en atender a los
heridos por los gravísimos daños en las infraestructuras y en las
comunicaciones, y ya el viernes el Gobierno pudo repartir asistencia
para unas 30.000 personas: galletas proteínicas, agua y productos
para la higiene, según el titular de Interior.
	   "Confiamos en ir aumentando el número de beneficiarios y en poder
repartir alimentos secos con ayuda del Programa Alimentario
Mundial", dijo, y agradeció particularmente los esfuerzos de la
República Dominicana que ha repartido por su cuenta alimentos y
equipos de cocina por el país.
	   Efectivamente, el país vecino ha donado unas enormes cocinas de
campaña con capacidad para alimentar a diez mil personas cada una y
que han sido instaladas en la zona industrial de la capital, según
dijeron a Efe fuentes de la Embajada dominicana.
	   Según pudo comprobar Efe, el Hospital General, mayor centro
médico del país, ya ha comenzado a recibir medicinas, material
paramédico y alimentos para los enfermos, tras tres días de
parálisis total, si bien el gerente general, Guy Laroche, puntualizó
que toda la ayuda "ha sido de ONGs, y no del gobierno".
	   Peor es la situación en los campamentos de refugiados surgidos
espontáneamente en parques y plazas de la capital, donde no es
apreciable por el momento ninguna llegada de ayuda exterior y los
sin techo no tienen prácticamente qué comer.
	   El miembro de la Protección Civil de Puerto Príncipe Benoit
Frantz dijo hoy a Efe que en estos refugios improvisados nadie ha
visto llegar ayuda alguna, por lo que la gente se abastece de
alimentos como puede, y se quejó también de la falta de medicinas,
agua y aseos portátiles. EFE
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